Spike Spiegel: el solitario paso del hombre en el mundo

El ánime tiene entre sus haberes una gran cantidad de protagonistas. Son, en palabras de Lajos Egrid[1], el personaje pivote por el cual la historia se desarrolla. Hay personajes de este tipo, es decir,  destacados y muy conocidos. Asimismo, les he hablado, en otra ocasión, de aquellos que son más bien secundarios, pero por su misma naturaleza tienen en su construcción una buena cantidad de argumentos que los hacen tanto más interesantes que el protagonista; un ejemplo es Óbito Uchiha, el hombre sin identidad.

El ánime es, al igual que cualquier otro producto literario, un reflejo de la realidad humana: el amor, la muerte, la soledad son retratadas. En esta ocasión, será Spike Spiegel, del ánime Cowboy Bebop, el guía para entender sobre la soledad y cómo a éste sólo lo mueve un deseo. Para ello, me basaré en los textos se Platón sobre las partes del alma, además de complementar con algunas características sobre el género noir en el que se basa la serie.  

Spike Spiegel, el hombre de un solo deseo

El protagonista de Cowboy Bebop es Spike Spiegel, un tipo que vive arrastrando, como cadena, su pasado, el cual invoca en cualquier oportunidad, en cuanto ve una similitud consigo. Es un cazarrecompensas, profesión en la que destaca, pues sabe pelear, es ingenioso, perspicaz entre otras tantas cualidades destacadas, sin embargo, algo está mal en él. Si buscamos su hybris o falla trágica encontraremos que se encuentra en el amor, en una mujer que lo abandonó y por la cual tuvo un afecto que rayaba en la locura: Julia.

Es verdad que Spike Spiegel intenta ganar dinero, pero en pocas ocasiones tiene éxito. Es más bien pobre o de clase media baja. Siempre va acompañado por Jet Black, quien es su único mejor amigo, posteriormente se les une Faye Valentine, mujer que posee grandes virtudes para la estafa y la persuasión, quien les ayuda en sus próximas capturas.

En realidad, esta ambición por el dinero es una apariencia, porque lo que en realidad busca Spike es responder a la pregunta ¿qué hubiera pasado si…? El único deseo que le persigue es alcanzar a Julia, su verdadero amor, lo cual hace con la asociación de imágenes, de recuerdos, la esperanza de encontrar un indicio de su paradero en algún lugar que visita.

Las partes del alma

 Para el presente estudio, escogí la teoría de Platón que se refiere a las partes del alma. Esta información se puede encontrar en el Fedro. En él, Platón explica, a través de Sócrates, quien conversa con Fedro, que el alma está dividida en tres partes: el deseo, la voluntad y la razón[2]. Asimismo, utiliza una alegoría que expresa esto con más cuidado: un carro arrastrado por dos caballos.

Según esta representación, la razón, también llamada auriga, es el conductor, uno de los caballos es el deseo y el otro la voluntad. Conforme cualquiera de ellos va jalando más el carro, éste se irá de un lado u otro, por tanto, la fuerza con que cada uno empuje será determinante. La voluntad es considerada como el caballo bueno y el deseo el malo. Esto se debe a que cada caballo conduce a un lugar distinto: la razón va hacia lo divino o sagrado, busca lo inmortal, lo imperecedero, lo netamente eterno o lo que habita en el mundo de las ideas; el otro acaba hundiendo o confundiendo al auriga y lo lleva a su destrucción.

Es curioso saber que Platón exponga después, en sus palabras, una teoría del alma transfigurada o de la perpetuidad del alma. Él menciona cómo sólo aquel que ha visto la verdad o aspire a verla puede ser humano e intentar llegar a la perfección; en caso contrario, regresará a ser un animal[3].

Platón dice también que “la manía es cosa de los hombres”[4], esta demencia también tiene sus divisiones: la del oráculo, de la adivinación, la poética y la erótica, siendo este último la que corresponde al personaje de Spike. La manía erótica se manifiesta en el deseo de estar con el ser amado: “El amante pasa escalofríos, sudores y en vista del amado se reanima”[5]. La nostalgia, el recuerdo de Julia se presentan continuamente en Spike .

El amor como caballo del deseo desbocado

Spike Spiegel no es un cazarrecompensas mujeriego como el prototipo salido del western; tiene por demás un código que sigue al pie de la letra: no le interesan las mujeres, se muestra frío, indiferente ante una chica bonita. Las estrategias que usa Faye Valentine para seducir y manipular hombres no sirven en él. Spike guarda intacta su mente, es necesario para conseguir recompensas a las que sólo recurre por mero entrenamiento, ya que lo que de verdad busca es a Julia.

Así, dada la teoría antes expuesta, tenemos que Spike está equilibrado en su condición como auriga. Su razón lo mantiene sereno ante hechos fuertes como una pelea, asesinatos, viajes o el deseo; por otro lado, hace que pierda el estribo, lo que acontece muy de vez en cuando, en momentos en que las noticias de Julia lo alcanzan.

La muerte y la brújula

Al final, antes de morir, Spike, le expresa a Faye ciertas frases, la primera es: “Puedes pensar que todo lo que has visto es sólo un sueño, tengo que partir porque es hora de despertar” y la otra, aún más contundente: “A donde voy es el camino de la muerte y ese camino sólo puedo recorrerlo yo”. Ambas expresan ese espíritu solitario, audaz del protagonista, así como ese aspecto trágico a su vida puesto que va a afrontar su destino, es la búsqueda por encontrarse a sí mismo sin ir tras el deseo de poseer a esa mujer sino con el ánimo de poseerse a sí. Es el caballo desbocado ya apresado por la voluntad.

El amor fue su única brújula, no tuvo más ambiciones, no las necesitaba. En cierto sentido, su vida terminó al perder a Julia y sólo fue una suerte de fantasma que vagabundeó por el espacio buscando sentido a su trágica existencia, para sentirse útil.

Cowboy Bebop es un ánime que retrata el mundo con realismo, es heredero del cine de los gansters. Así encontramos en Spike al vaquero espacial que poco le importan las recompensas materiales, en realidad lo impulsa un deseo, un sueño que es, al fin y al cabo, la vía para alcanzar despertar.

Autor: José López Avendaño

 

[1] El arte de la escritura dramática (2009) Pág. 142: UNAM 

[2] Platón Diálogos III: “Fedro” (2016) Pág. 182: Titivillus.

[3] Porque nunca el alma que no haya visto la verdad puede tomar figura humana. Conviene que, en efecto, el hombre se dé cuenta de lo que le dicen las ideas. P. 186

[4] Ibíd. Pág. 182.

[5] Rachel Gazolla “Eros y manía en el Fedro de Platón”, Universitas Philosophica. Pág. 100

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