Noam Chomsky y la manipulación de los medios de información

 

“El imperialismo significa la capacidad de dirigir, controlar y salirte con la tuya sin siquiera ser censurado ni castigado”

Noam Chomsky (en el programa Conversando con Correa)

La línea que escribe El rapero Lírico en la canción “No somos ciegos”: “el mismo que sonríe en la foto no busca tu opinión, sólo tu voto”, proviene de la tesis de que la publicidad engañosa es un mecanismo para manipular a la población. Esta idea fue desarrollada lúcidamente por el politólogo estadounidense Noam Chomsky en el apartado “El control de los medios de comunicación” del libro publicado en 1995, junto con el periodista español Ignacio Ramonet, Cómo nos venden la moto.

El imperialismo, los grupos de poder o las élites que controlan al mundo y buscan una hegemonía siempre han actualizado y adaptado sus mecanismos para conseguir dicha empresa. Por ejemplo, al controlar las economías de los países y tomar ventajas de acuerdos y tratados de libre comercio. O con sanciones y restricciones económicas como las que en la actualidad EE. UU. impone a países como Cuba, Irán y Venezuela. Uno de estos mecanismos son los medios de comunicación.

Chomsky ensaya la idea de democracia que se suscribe en las sociedades modernas, donde las posibilidades son, por un lado, un entorno en el cual las personas ejerzan su libre albedrío y sean capaces de resolver sus propias problemáticas. Por el otro, un ambiente en el que los medios de comunicación se encarguen de resolver los asuntos públicos de una manera libre e imparcial. La bandera de quienes controlan y manejan las informaciones es el bien común, sin embargo, esa es la fachada que esconde sus verdaderas intenciones y sus intereses particulares. Sobre eso, Chomsky afirma:

El rebaño desconcertado es un problema. Hay que evitar que brame y pisotee, y para ello habrá que distraerlo. Será cuestión de conseguir que los sujetos que los forman se queden en casa viendo partidos de futbol, culebrones o películas violentas, aunque de vez en cuando se les saque del sopor y se les convoque a corear eslóganes sin sentido, como “Apoyad a nuestras tropas” (2002, p. 22).

El ejemplo anterior de convocar a apoyar al ejército corresponde a su contexto social, pues las prácticas intervencionistas son una tradición del gobierno de EE.UU. No obstante, es factible ejemplificar este mecanismo en cualquier contexto. Por décadas, en México imperaron dos grandes grupos de información y entretenimiento: Televisa y Tv Azteca, cuya función principal era educar y entretener a la población. En la actualidad siguen con sus mismas funciones, aunque se han visto reducidas frente a las nuevas modalidades que se dinamizan en plataformas como YouTube, Facebook, Twitter, Tik Tok e Instagram, por mencionar algunas, y que se presentan como una nueva alternativa a las caducas, obsoletas y cada vez menos creíbles empresas televisivas.

Habría que preguntarse si estas plataformas digitales no son sólo una actualización más de los mecanismos de control de los medios informativos, pues mientras algunos sujetos ven el futbol, telenovelas, series, miniseries o películas en Netflix, Disney+, Claro video, HBO, etc., los problemas que le competen a toda la población y que deberían estar resolviendo de forma individual las mentes libres para conseguir el bien común, los resuelven sólo algunos individuos cuya convicción principal es hacer las cosas que los demás no están en condiciones de hacer. Sobre esta forma de controlar a la población Chomsky refiere:

Hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde dentro o desde fuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso ya que no tienen la capacidad de hacerlo. Por ello es importante distraerles y marginarles (2002, p. 22).

Chomsky muestra los discursos subliminales que utilizan los medios de comunicación para manipular y controlar a las masas: los noticieros y periodistas parciales que se venden como los más objetivos y perseguidores de las causas justas. Son militantes de ideas preconcebidas que trabajan en favor de unos pocos. Tomemos como ejemplo la entrevista de Jorge Ramos a Nicolás Maduro en Venezuela, en la que le recriminó en televisión abierta la crisis alimentaria del país bolivariano, cuando se sabe que EE.UU. sueña con la utopía de un imperio global y utiliza la herramienta bélica de las sanciones económicas y bloqueo de cuentas para atemorizar y ablandar tanto a Venezuela, como al resto de los países del mundo.

Noam Chomsky además de ser un gran lingüista también es un filósofo y su quehacer en la teoría política es igual o más fructífero que el realizado en el área de la lingüística. Además, siempre ha mantenido un activismo consciente y coherente con lo que plasma en sus obras. La crítica a los gobiernos estadounidenses y sus intervencionismos, el ir en contra del evolucionismo social y ver siempre por las causas justas que, en suma, no son más que vivir en un mundo mejor donde no exista un reloj cuyas manecillas apunten a que estamos a dos minutos de la destrucción planetaria debido a una guerra nuclear entre potencias. A sus 94 años, se profetiza larga vida a Noam Chomsky en cada cabeza en la que siembra una idea de un porvenir de paz y destrucción de cualquier proyecto imperialista.

Referencias:
Chomsky, N. & Ramonet, I. (2002). Cómo nos venden la moto. España: Icaria.

Autor: Diego R. Hernández

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