‘Montaigne’ de Stefan Zweig: una breve semblanza a la persona libre
La biografía como género literario es una oportunidad para los lectores de conocer la historia no contada de personajes imprescindibles de la historia, un anecdotario recabado de las más recónditas fuentes bibliográficas, aunque también está la posibilidad de encontrarnos con un acumulado de fechas, nombres y hechos de lectura insípida cuyo fin es sólo el cumplimiento de archivo para la posteridad.
Por suerte para los lectores, la biografía de uno de los autores más influyentes en la historia de la literatura fue escrita por otro autor de admirable talento: me refiero a la biografía de Michel de Montaigne que escribió Stefan Zweig desde el exilio en Brasil.
Para hablar a Montaigne hay que compartir una perspectiva que debería sernos habitual: la del humano libre, de la persona que conoce su interior y lo ha resguardado del entorno. No es un egoísta, sino lo contrario, es alguien que busca “la libertad de todos los hombres”, por ello parece que no hubo mejor autor que el propio Stefan Zweig para encargarse de la biografía del autor de Los ensayos.
Más que un compilado cronológico de la vida y obra de Montaigne, el texto de Stefan Zweig busca ser un ensayo sobre la importancia de Montaigne como escritor y pensador, su búsqueda socrática por conocerse a sí mismo y su inquebrantable deseo de libertad para él y los demás. Esto último cobra especial relevancia si consideramos el contexto sociopolítico desde el que el autor comenzó a escribir esta obra. Stefan Zweig junto con su pareja Charlotte Altmann llegaron a Petrópolis, Brasil, gracias a la gira de conferencias que realizó por Sudamérica. Desde entonces, su condición de extranjero en un país totalmente ajeno a sus costumbres y la huida de Austria lo persiguieron como una carga de culpa, debido a que Zweig era uno de los escritores más famosos y leídos en Europa, por lo que consideraba que su posición lo condicionaba a tener una participación más activa en los acontecimientos del momento; sin embargo, el miedo y las dudas lo acompañaron durante el resto de su vida, así como también la vergüenza que él mismo se imponía por no haber defendido los ideales en los que creía.
Para Zweig, la decisión de huir fue como darle la espalda al mundo que conocía en el momento más oscuro de su historia, por ello, la voz de Montaigne retumbó con mayor peso como el consejo de un viejo amigo que había pasado por lo mismo: alcanzado por una sociedad en guerra mientras buscaba resguardar su propia visión del mundo y continuar la reivindicación de la condición humana.
Es así como desde el inicio del libro, el propio Zweig nos invita a reflexionar sobre la importancia de los valores intrínsecos de la libertad: la tolerancia, el respeto y la crítica, pues sin ellos el hombre libre jamás podrá prevalecer, ya que el fanatismo es un peligro latente para quien no ha reflexionado sobre sí mismo.
A pesar de su brevedad, Stefan Zweig logra ofrecer al lector diversos enfoques en su libro. Por un lado, nos habla del Michel de Montaigne como personaje público; es interesante adentrarse en su meticulosa y estricta infancia, cuyos primeros años pasó con una familia de campesinos, “fortaleciéndose” para después llegar al castillo familiar y aprender latín como lengua materna, sin pronunciar ni una sola palabra en francés. Por otro lado, Zweig también resalta al Montaigne autor de Los ensayos, cuya aspiración y relación con la realidad califica como las de un sabio al retirarse de la vida pública a los treinta y ocho años para emprender su mayor proyecto: escribir para conocer quién es realmente. Con la prosa amena que lo caracteriza como novelista y cuentista, Stefan Zweig retrata al padre del ensayo como un personaje dentro y fuera de la literatura. Es quizá el estilo de Zweig lo que hace de este corto libro un imprescindible de su obra.
Por supuesto que no podemos dejar de lado que Montaigne es un libro inconcluso y publicado de manera póstuma, pues el autor se vio limitado de fuentes, ya que en Brasil no se contaba con la bibliografía necesaria para llevar a cabo un trabajo más profundo, como lo había hecho con biografías como las de María Antonieta o el propio Erasmo de Rotterdam. No obstante, este libro es una oportunidad para conocer la vida y obra de uno de los escritores que mejor entendieron la complejidad de lo humano a través de la voz de otro autor, cuyo talento lo ha enmarcado en la posteridad de la literatura. Aquí se extiende la invitación de dos amigos separados por el tiempo, pero unidos por sus ideales: Stefan Zweig y Michel de Montaigne.
Referencia
Zweig, S (2022). Montaigne, Acantilado, España. Ordenar libro

Lector y peatón. «Yo soy aquel». Dicen que soy el chico al que los golondrinos le laceran las axilas.
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