5 cuentos mexicanos de terror y misterio

La literatura mexicana está colmada de relatos que desafían lo convencional: algunos buscan alterar el realismo para construir, por medio de la extrañeza o la duda, una realidad aparte en la que la norma común es lo extraordinario. Aunque, a veces, esa calidad de extrañeza puede tornarse lúgubre y amenazadora. 

El terror y el misterio son, quizá, dos de los temas más buscados por los lectores amantes de las emociones fuertes, de los enredos sin respuesta aparente y de los finales con intriga. Por ello, en esta ocasión te compartimos cinco cuentos mexicanos de terror y misterio que abordan estas temáticas y son un ejemplo claro de cómo la narrativa puede crear monstruos inolvidables.

«Chaac Mol» de Carlos Fuentes

Desde los inicios de su carrera literaria, Carlos Fuentes encontró en el cuento un medio para sentar las bases de su estilo y temáticas predilectas, como la búsqueda de la identidad mexicana. Diplomático y ensayista, Fuentes dedicó la mayor parte de su vida profesional a los grandes círculos de la cultura en México, lo que lo llevó a ser parte fundamental del conocido “boom latinoamericano” y acreedor de diversos premios de literatura hispana como el Rómulo Gallegos y el Premio Cervantes.

En su primer libro de cuentos Los días enmascarados (1954), Fuentes ofrece una visión fantástica de la cultura mexicana, siendo “Chac Mool” el primer relato y el mejor ejemplo de esto. La historia presenta la desgracia de Filiberto, un empleado burocrático que un día aparece ahogado en Acapulco, es entonces cuando uno de sus compañeros encuentra su diario y descubre la historia de la estatuilla de Chac Mool que llevó a la ruina a su colega. Conforme el narrador conoce más detalles de la historia, comienza a dudar de la cordura de Filiberto, al punto de relacionar su repentina desaparición del trabajo con un arrebato de locura.

«Fiesta Brava» de José Emilio Pacheco

José Emilio Pacheco fue uno de los escritores más destacados del siglo XX en México. Su obra, mayormente reconocida por su poesía, también abarca el ensayo y la narrativa. Asimismo, su legado como traductor es relevante, pues se encargó de traducir obras de grandes autores como Oscar Wilde, Samuel Beckett y T.S. Elliot.

Los cuentos de José Emilio Pacheco se han caracterizado por tratar temas como la infancia, el paso del tiempo o los recovecos de la condición humana, pero también por su experimentación en formas y herramientas narrativas para construir sus relatos, algo que “Fiesta Brava” demuestra con creces.

La historia nos presenta un cuento dentro de un cuento, cuyo escritor es Andrés Quintana, un funcionario público que trabaja como corrector de estilo y en su juventud publicó un libro de cuentos sin mucho éxito. Tan sólo al inicio del cuento, somos sorprendidos por un anuncio en el periódico que informa sobre una recompensa para dar con el paradero del señor Quintana, es entonces cuando nos adentramos de lleno al cuento que el mismo protagonista había preparado para una revista, pero tan pronto avancemos en la historia iremos descubriendo las pistas necesarias para intuir qué sucedió con Andrés Quintana y cómo su última obra se convirtió en una pesadilla.  

 

«La jaula de la tía Enedina» de Adela Fernández

El nombre de Adela Fernández poco a poco ha cobrado importancia como una de las escritoras mexicanas del siglo XX más enigmáticas y cuyo legado debe ser revalorizado. Su obra, tan fascinante como aterradora e incómoda, es una antesala a sueños lúgubres y anécdotas retorcidas que recuerdan cómo la ficción puede desatar emociones tan fuertes como el terror y la desolación.

En “La jaula de la tía Enedina”, Fernández nos presenta la historia de un joven relegado por su familia a labores desagradables, como dar de comer a los puercos en el chiquero o atender a la tía Enedina, una solterona que terminó loca el día de su boda al ser plantada por su prometido. Por medio de espacios lúgubres y descripciones anormales de la tía, este cuento nos demostrará por qué la narrativa de Adela Fernández es una clara muestra de cómo se fabrican las pesadillas que nunca quisiéramos vivir.


«La noche de Margaret Rose» de Francisco Tario

En este espacio ya hemos hablado de Francisco Tario y su condición de “espectro” en la literatura mexicana, pues gran parte de su carrera se mantuvo al margen de los círculos literarios de la época, siendo hoy en día un escritor considerado de culto entre los lectores.

Su obra enfocada en lo fantástico otorga voz a los protagonistas menos sospechados, como un féretro, unos libros o un inocente perrito. Pero también se especializa en lo imposible y fantasmal, como lo demuestra su cuento “La noche de Margaret Rose”. En él se nos relata la historia de un protagonista anónimo que un día cualquiera recibe la invitación de Margaret Rose, una acaudalada dama de la sociedad quien lo invita a jugar ajedrez en su mansión. Pronto el protagonista recuerda cuando conoció a Margaret hace ya varios años y comienza a imaginarse cómo pudo encaminar su vida para terminar casada con un multimillonario. Sin embargo, el protagonista poco a poco se dará cuenta que algo no es normal con Margaret Rose y su hogar al que ha llegado sin saber lo que le aguarda.

 

«El huésped» de Amparo Dávila

Por supuesto que no podemos hablar de cuentos mexicanos de terror y misterio sin mencionar la obra de Amparo Dávila. Aunque su obra ha sido considerada por muchos como una gran influencia para escritores y escritoras contemporáneas, la realidad es que Amparo Dávila no disfrutó de un éxito editorial relevante sino hasta sus últimos años. A pesar de ello, sus relatos son un ejemplo destacable de literatura fantástica en México y de cómo lo maravilloso puede ir más allá del miedo. 

En “El huésped”, quizá su relato más leído y recordado, una mujer es acosada por un desconocido, vampírico y lúgubre huésped que su esposo llevó a su hogar. Las constantes advertencias de la protagonista son minimizadas por este último, quien incrédulo le pide que lo acepte sin más opciones ni explicaciones. Sin embargo, la protagonista ideará la manera de acabar con el asedio del huésped, incluso si eso significa atraparlo para siempre.

Esperamos que estos cinco cuentos mexicanos de terror y misterio sean de tu agrado, pues son apenas una pequeña muestra del talento narrativo nacional. Hoy en día hay más autores en México dedicados a escribir relatos de estos géneros con maestría y de quienes pronto traeremos una selección para recomendar y comentar sus obras. 

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