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“Zona invadida” y la delgada línea entre la ciencia ficción y la serie B

Texto por: Fabiola Hernández García

El 14 de octubre llegó a las pantallas de la República mexicana “Zona invadida”, ópera prima de los directores Ulises Meixueiro y Héctor Campos. La cinta de ciencia ficción/fantasía incursiona en un género poco explorado en el país y cuenta con la actuación del recién fallecido Mario Almada, así como de Roberto Sosa, Elba Jiménez, Arturo Islas, Luis Felipe Tovar y Daniela Amaya, entre otros.

En las montañas de Nuevo León cada año se producen hechos inexplicables como desapariciones o avistamientos de seres y objetos extraterrestres. Interesada en estos sucesos, una investigadora del fenómeno ovni relata su experiencia al estudiar cuatro historias increíbles. Los protagonistas de esta narración son personas que enfrentan con ingenio lo desconocido: guardabosques que se convierten en exterminadores de alienígenas, un vengador obsesionado que persigue a estos seres armado de un hacha y un oso de peluche, un periodista defensor de la naturaleza a quien le roban el coche, etc.

El director Ulises Meixueiro explicó que para su realización no se contó con ningún apoyo gubernamental y fueron necesarios casi seis años para que la cinta viera la luz. “Este tema lo trabajamos de la manera más seria posible […] tratamos de ser respetuosos con todos los que han vivido una experiencia de este tipo” – subrayó. Sin embargo, para algunos de los actores el objetivo del film es distinto “Lo que pretende más allá del fenómeno ovni es que la gente que la va a ver se divierta” contrastó Arturo Islas.

La cinta busca innovar y proponer un cine diferente al actual, pero al ser una producción pionera e independiente, incurre en fallas que la llevan por un camino distinto al pretendido. En su afán por abarcar un tema tan complicado se descuidan aspectos fundamentales como la historia que, además de ser inverosímil, carece de continuidad temporal. Los diálogos y la narración son rebuscados y poco creíbles, por lo que a pesar de contar con reconocidos actores, las actuaciones son malas. La imagen que se nos presenta de los seres extraterrestres es totalmente estereotípica, no tiene un sustento serio de investigación o ingenio. Las carencias técnicas son quizá lo más evidente, la falta de iluminación y el uso de cámaras inadecuadas hacen que la fotografía sea penosa; la imagen y el sonido no funcionan como unidad, el ruido parece desfasado y la música, que podría haber creado un ambiente de suspenso, pasa desapercibida. Todo esto aunado a los efectos especiales completa la estética serie B.

Aunque la cinta pretende revalorizar lo nacional, hay una marcada tendencia a lo extranjero, por ello no se propone ninguna innovación. Hace falta una verdadera apropiación del género y no sólo la reproducción de estructuras que no funcionan para nuestra cultura; apostar por una genuina seriedad tanto en la investigación como en la producción técnica y adaptarse a las posibilidades que ofrece la tecnología mexicana para no incurrir en la falta de credibilidad.

Esta película nos hace reflexionar sobre los campos en los que el cine mexicano tiene futuro, sobre el tipo de producciones que se pueden ofrecer desde lo independiente y sobre las diferentes lecturas de una cinta tan particular que se presenta como ciencia ficción, pero bien podría pasar como una cinta serie B.

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