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Voraz: vulneración y libertad de la carne

Voraz es la esperada cinta de la directora  Julia Ducournau que retrata la sangrienta metamorfosis de una joven recién ingresada a la universidad. La tradición familiar la ha llevado a la escuela de veterinaria, donde también estudia su hermana. Justine en su primera semana se enfrenta a las novatadas, en las cuales su voluntad se sujeta a la de otros causándole dilemas morales; cambios más profundos surgen cuando ella, vegetariana, es obligada a comer carne cruda, suceso que la llevará a conocer zonas oscuras y reprimidas de sí misma.  

    Justine es una estudiante ejemplar (siguiendo la referencia a Justine o los infortunios de la virtud del marqués de Sade), representa el modelo de la “virtud” atacada por todos lados por la “corrupción”. Al lado de sus compañeros destaca porque mientras ellos buscan fundirse en la colectividad, ella ni siquiera se percata de su diferencia, pero en ese ambiente sus deseos reprimidos hallan escape de manera violenta.

    El tema que plantea la directora es el del canibalismo como vulneración y libertad, en tanto que se refiere no sólo a la transgresión de normas sociales, sino también al descubrimiento sexual y personal de Justine. Para ello se vale de lo salvaje y las convenciones humanas para confrontar su esencia animal y plantear el problema que sugiere dominarse. Por otra parte, la escuela de veterinaria abre la posibilidad de establecer un paralelismo entre la moral humana y la naturaleza animal distanciadas sólo por la normalización o desensibilización de ciertos factores como el cuerpo y la muerte.

    Este enfrentamiento se manifiesta mediante inscripciones corporales que van desde el salpullido, hasta el movimiento y la vestimenta; ataques de ansiedad, y también, en su hermana, quien representa el orden anhelado funcional, aunque corrompido y frágil, contrario a la visión de Justine; así como en el aislamiento del personaje caracterizado por espacios oscuros y cerrados casi claustrofóbicos.

    Todo gracias a la capacidad de la directora de provocar una confrontación con temas tan sensibles como el canibalismo, pues pone al espectador en contacto con lo corpóreo desde su cara más brutal: el deseo ejercido con tal ferocidad que llega a lo grotesco, el exceso y el libertinaje; Voraz es una cinta que visualmente no decepciona, el elemento central es tratado con inteligencia, sin ser excesivo ronda la repulsión pero está lejos de ser el hito en el cine de horror en el que el marketing quiere convertirla.

    No obstante, la estética del filme está muy bien lograda, la composiciones de las tomas en planos generales y primeros planos escenifican el enfrentamiento del individuo ante lo colectivo; la música es un gran apoyo para el suspenso y, junto a los espacios, recrean ese distanciamiento de la realidad, una ruptura del orden bien lograda con las escenas donde se llevan a cabo las novatadas, las fiestas e incluso en espacios abiertos. La universidad se convierte en un espacio con vida propia, aislado y sombrío, pleno de metáforas llenas de sobriedad y belleza, imágenes que lo afirman como una naturaleza sacada de contexto que conserva su esencia subversiva, como toda la cinta.

Voraz (Raw) (2016)
Director: Julia Ducournau

Guión: Julia Ducournau
Fotografía: Ruben Impens
Edición: Jean-Christophe Bouzy
País: Francia
Duración: 99 minutos

 

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