V for vendetta, espejo en el tiempo

La conspiración de la pólvora acaecida en 1605 dejó como legado la imagen de un participante, Guy Fawkes, símbolo de rebelión y lucha, al cual se popularizaría cuatrocientos años después con V for vendetta, cinta que demuestra que las ideologías no pueden ser erradicadas dentro de un sistema bien controlado, a menos que se utilicen las mismas estrategias para debilitarlas. El paralelismo entre la cinta y la realidad no sólo aplica a hechos pasados, sino también al presente, aunque el desenlace parece no llegar ¿cuánto hace falta para que seamos capaces de actuar en nuestra propia historia?

La película narra la caída de un gobierno fascista en Gran Bretaña y el surgimiento de una revolución, todo esto como consecuencia de los abusos de los gobernantes y del liderazgo de un hombre, víctima de ellos, que decide ofrecer al pueblo una alternativa. Durante veinte años, V planea una táctica para derrocar al canciller empleando como arma las fallas de su sistema.

Dirigida por James McTeigue y producida por Joel Silver y los hermanos Wachowski, V for vendetta es una adaptación de la novela gráfica de Alan Moore con ilustraciones de David Lloyd. Fue rodada en el 2005 con el antecedente de la primera y segunda guerras mundiales, en su discurso se insertan las ideologías fascista y anarquista, las cuales establecen ciertos paralelismos con hechos históricos. Sin embargo, la propuesta aún está vigente, pues el sistema subyacente que estructura la sociedad actual es también un dispositivo panóptico.

Michel Foucault define el panóptico como:

Este espacio cerrado, recortado, vigilado en todos sus puntos en el que los individuos están inscritos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados, en el que un trabajo de escritura ininterrumpido une el centro y la periferia, en el que el poder se ejerce por entero, de acuerdo con una figura jerárquica continua, en el que cada individuo está constantemente localizado […] (Foucault, p. 182)

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En el gobierno del canciller Adam Sutler la vigilancia y la negación de la libertad, fundamentales para el funcionamiento del dispositivo disciplinario, se ejercen con ayuda de los toques de queda, las cámaras, los camiones espías, el control y la manipulación de los medios de comunicación.

El discurso revolucionario se organiza mediante el dialogismo, en la oposición de voces e ideologías. En la configuración de este régimen cada personaje representa un pronunciamiento distinto, previsto y necesario para la consecución de un fin.

La voz con más fuerza es la del canciller Adam Sutler y se relaciona directamente con el totalitarismo, más específicamente con Hitler y su Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Ambas ideologías se sustentan en la política de exclusión, de individualización y corrección de los elementos diferentes (homosexuales, inmigrantes, enfermos, etc.) para mantener el orden.

En el lenguaje cinematográfico esto se puede apreciar en la organización visual perfectamente ordenada de los encuadres, en la utilización del color rojo y negro (los símbolos nazi y anarquista, del Fuego nórdico y de V), en la preferencia por los primeros planos del canciller, los comunicadores y los protagonistas, seguidos de planos generales.

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Al poder se enfrenta la voz de Evey, encargada de abrir la película con la referencia a un hecho histórico narrado por la voz en off: la conspiración de la pólvora de 1605 que pretendía acabar con hostigamientos religiosos; la imagen de Guy Fawkes, será también la de V. El énfasis en este suceso se debe a que en él subyace la premisa central de la película, la de que una idea no muere. De ahí el uso de la máscara, la cual sirve para reafirmar la importancia de la ideología y de la colectividad sobre la individualidad.

En oposición al totalitarismo que ejerce el canciller, V propone el anarquismo para develar una verdad y recobrar la justicia, la igualdad y la libertad. Mediante discursos y acciones la propuesta abre los ojos de los televidentes, es decir, de todos los habitantes de la ciudad. La estrategia funciona porque utiliza las fallas del panóptico: el mensaje se difunde como suele hacerlo, pero trasmitiendo un contenido distinto.

La ideología de V se transfiere a Evey, con lo que se confirma su supervivencia a pesar de la muerte del individuo. Al morir V es ella quien hace posible la revolución. Los paralelismos en las acciones de ambos personajes son indicios de que al final las motivaciones serán las mismas. El viaje iniciático de ambos también es similar, pero el de Evey le permite depurar el propósito de venganza de V, pasando del fuego al agua.

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Todo viaje tiene un orden y para lograr el cumplimiento de una meta debemos seguir cada etapa con la convicción y coherencia necesarias para que ésta siga teniendo el sentido inicial. Quizá aún nos queda mucho por aprender, quizá en algún punto hemos trastocado nuestros ideales, quizá necesitamos dejar de actuar como V y empezar a sentir como Evey.

Si te interesó el tema de V for Vendetta te recomendamos el siguiente video donde puedes conocer más sobre Michel Foucault y el panoptismo, también puedes identificar este dispositivo en obras literarias como 1984 de George Orwell, La larga marcha de Stephen King  o cintas como The Wall de Alan Parker.

 

Bibliografía

Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Argentina: Siglo XXI. 2003. Impreso.

V for vendetta. Dir. James McTeigue. Warner Bros, 2005. Fílmico.

 

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