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Un minuto de gloria, un minuto de cine búlgaro en la 63 Muestra Internacional de Cine

El cine búlgaro, luego de la dictadura comunista que marcó gran parte del siglo XX, ha tenido un camino difícil debido, por una parte a la censura que ésta impuso, y por otra, luego de la caída del dictador Todor Yivkov en 1998, al agotamiento de temas propios de una etapa post totalitaria. Durante esta época imperó en la cinematografía un carácter realista que, sin embargo, permitió la realización de cintas con marcados tintes de ironía y crítica social disfrazada de comedia. En los últimos años Bulgaria parece haber encontrado en los nuevos directores ese esplendor por muchos años esperado.

Un caso notable es el de la pareja Kristina Grozeva y Petar Valchanov, quienes han trabajado juntos en numerosas cintas que les han valido nominaciones a premios internacionales. Su último trabajo Un minuto de gloria no fue la excepción, pues obtuvo el premio a  Mejor Película, Mejor Guión y Premio de la Crítica-Fipresci en el Festival Internacional de Cine de Gijón de 2016. La 63 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional (del 17 de noviembre al 4 de diciembre) nos da la oportunidad de ver esta propuesta, en la cual permea ese carácter crítico propio del cine búlgaro.

El guardavías Tsanko Petrov, quien lleva una vida sencilla y monótona, una mañana encuentra en las vías un montón de billetes; luego de una breve reflexión decide entregar el dinero a las autoridades. Su moral firme, pero obsoleta en el ambiente burocrático, lo convierte en un mero producto de la prensa para encubrir un caso de corrupción relacionado con los trenes y el combustible. Quizá para Tsanko esta situación no habría representado un verdadero problema si el abuso y la falta de humanidad de las personas con quienes trata, en especial de Julia Staijova, jefa de relaciones pública, no lo hubieran llevado al límite absurdo de perder todo lo valioso que tenía por el descuido estúpido de perder un reloj.

El estilo realista y austero de la cinta hacen que, por lo absurdo, las situaciones por las que pasa Tsanko y el contraste entre un mundo en apariencia aislado del caos citadino, se impregnen de un humor negro fulminante, mediante el cual se construye la propuesta de los directores: la crítica a la doble moral y a las instituciones que en apariencia parecen luchar por los derechos, pero en el fondo carecen de todo principio humanista. Una cinta que con su ritmo lento nos envuelve en ese sopor de la burocracia que todos hemos padecido, y que mediante la ironía logra capturar el contraste de un mundo que no puede mantenerse al margen de los cambios imperiosos de la vida,

Un minuto de gloria propone una reflexión sobre esos cambios en apariencia necesarios y positivos, sobre todo en el caso de Bulgaria, pues es preciso mencionar que en una encuesta hecha recientemente en este país por el aniversario de la caída del dictador Todor Yivkov, los resultados arrojaron que muchos búlgaros no tienen idea de lo que fue la dictadura comunista, mientras que otros creen que la transición a la democracia significó pérdida y fracaso. Quizá la clave para entender esto se encuentre precisamente en los valores que con el “progreso” se vuelven meras ilusiones. La respuesta está abierta: ¿qué cree usted que hizo Tsanko al final de la película?

Un minuto de gloria (Slava)
Dirección: Kristina Grozeva, Petar Valchanov
Guión: Kristina Grozeva, Petar Valchanov, Decho Taralezhkov
Música: Hristo Namliev
Fotografía: Krum Rodriguez
País: Bulgaria
Duración: 101 min.

 

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