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Un material para los sueños

La miscelánea de cuentos que representa la obra Material de los sueños de José Revueltas, quizá se debe a la manera en la que el autor concibió cada uno de los cuentos. Para 1974, dos años antes del fallecimiento del autor, se publica esta obra que en realidad iba a ser todo menos cuento, ese es tal vez el porqué de su estructura. Complicados y complicándose, los siete cuentos se escriben en diferentes niveles, por un lado tenemos algo que parece un ensayo narrativo, una novela corta, muy corta, pero no incompleta, por otro tenemos lo que pareciera un esbozo de crónica que se vuelve relato ficticio. Es verdad que Revueltas para la escritura era versátil, como su concepción sobre la literatura, y no está de más esta prolija obra que no se queda en la narrativa sino en un limbo literario.

Para entender esta obra, la primera pregunta debe ser ¿qué es el material de los sueños?, ¿con qué están hechos los sueños? La psicología podría dar algunas razones a esta problemática, aunque tal vez sin menos gracia que la hecha por Revueltas en su obra, que si bien, el ejercicio de encontrar los elementos que componen un sueño están dispersos por toda la obra, considero que se puede encontrar un esbozo de esto en el cuento Hegel y yo, el cual se puede abordar desde dos perspectivas: una filosófica y una literaria. Este relato es de hecho, una novela mochada, sin tiempo o los preparativos para ella, pero bien delimitado y concluido.

El tema del relato es una vuelta a la postura del comunismo desde uno de sus personajes: Hegel, quien en la novela es un frustrado y lisiado asalta bancos. Revueltas fue uno de los fundadores del Partido Comunista de México (PCM), mantenía una constante riña por sus posturas. El tema toma como recurso una lectura de la filosofía de Hegel, que al parecer es quien hace ver los errores u horrores del comunismo desde el comunismo, es decir, desde quien lo vive. Podemos encontrar muy recurrente el tema del otro, un otro que se mantiene unido por el sistema político y económico, lo que nos vuelve a todos iguales. Pero en el relato hay una ruptura, ¿quién es el yo que habla? ¿Cuántos yo hay hablando con Hegel en realidad? Los diálogos tan diferentes complican conocer al otro personaje que no es Hegel, por lo que los personajes son Hegel y un cúmulo de personajes homogéneos con diferentes voces.

Lo anterior está definido por los espacios y tiempos, que como en los sueños, están ausentes, puesto que están en constante movimiento. El espacio no sólo es la cárcel, Salina Cruz, el Canal, la calle donde hieren a Hegel, es más bien un conjunto revuelto, un espacio universal en función de las muchas voces que le dan al relato ritmo y tiempo, el cual va por niveles mezclados, el tiempo del autor y el tiempo de Hegel.

De esta manera, la obra nos deja con un sabor acerbo sobre la postura que Hegel puede tener ante el comunismo, quitándolo de su momento y trasladándolo a ese 1971, año en que José Revueltas estuvo en la cárcel preventiva. Por supuesto no es un Hegel cualquiera, eso lo dice claramente desde el inicio, es el Hegel en silla de ruedas, ladrón de bancos, filósofo y liberal, cuya postura puede ser tomada como de izquierda revisionista, que quizá habrá que recordar para Revueltas. El movimiento del 68, el halconazo, la devaluación del peso, los feminicidios impunes, los 43 estudiantes y más desaparecidos, el cerdo de Duarte, las cobardes decisiones del gobierno espurio y la indiferencia (el peor enemigo).

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