Estás aquí
Home > Cine > Un café ligero a la Allen

Un café ligero a la Allen

Cuando un artista o corriente artística recurren a temas y técnicas semejantes en múltiples obras, podemos decir que estas características conforman un estilo propio e, incluso, un género. En el mundo del cine es así, por ello tenemos tantos y tan diversos géneros cinematográficos tales como la nouvelle vogue (Francia) o el cine noir con su inconfundible trama policiaca y estructura visual disruptiva.

Podemos identificar a diversos directores, productores y guionistas que se han enfocado tanto en consolidar un estilo propio que, cuando lo logran, no es necesario incurrir en nuevos mares de experimentación, sino a un proceso de adaptación a los nuevos tiempos y espectadores. Tal es el caso de Woody Allen, el reconocido director de largometrajes de culto como Annie Hall (1977), Manhattan (1979)Midnght in Paris (2011), en donde podemos ver un estilo ácido constituido por la filosofía existencialista (la mayor parte del tiempo), el jazz, el teatro de Beckett y, sobre todo, la cultura citadina en la cual convergen todos estos elementos, ya que se esfuerza por retratar las fábricas de cultura que pueden llegar a ser las grandes urbes como Nueva York y Paris.

Así y con un narrador omnisciente (que todo lo ve y todo lo sabe), Allen nos presenta Café Society (2016), la historia de Bobby Dorfman, un joven entusiasta con ganas de sobresalir en el Hollywood de los años 30, momento clave para la industria del cine, por ello decide trasladarse de Nueva York a Hollywood y buscar a su tío Phil Stern, un reconocido productor de la industria, quien le muestra un mundo elitista al que encaja con poco esfuerzo. Es ahí donde conoce a Vonnie, la atractiva secretaria de su tío. Ella se resiste a ser parte de dicha sociedad ya que la considera frívola y sinsentido, sin embargo, esto no evita que Bobby se enamore perdidamente  aún cuando ésta rebela una relación amorosa con otra persona. Es así como nuestro protagonista termina en medio de un triángulo amoroso ambientado en uno de los escenarios más icónicos de la historia del cine.

En cuanto a sus aspectos técnicos, el largometraje no presenta encuadres fuera de lo convencional, salvo unos esporádicos y cortos planos secuencia que reflejan el dominio secuencial del director y su apego a la esencia teatral. El uso exclusivo de planos americanos, two shots close ups  puede ser el tributo del director para reflejar con mayor apego las bases cinematográficas que terminaron por consolidarse en la época en que se presenta la historia.

La narrativa lineal del filme es fluida de principio a fin gracias a los diálogos acelerados de los personajes, en los cuales podemos rescatar llamativos conceptos como el amor, la soledad, la conciencia y la individualidad, además de presentar una destacada autorreferencia a la concepción del largometraje y el estilo melancólico del director.

La vida es una comedia escrita por un comediante bastante sádico.

Este elemento “autosatírico” está presente en cada obra del cineasta, volviéndose una marca imprescindible de su filmografía, tal y como lo hemos visto en anteriores obras exponiendo lo absurdo que puede llegar a ser la sociedad snob  a la que pertenece con orgullo y burla. He ahí otra característica de la filosofía existencial de sus producciones.

Efectivamente, Café Society es un largometraje ligero que se conforma a partir de los elementos característicos del lenguaje cinematográfico de Allen, el cual dota al filme de una narrativa rápida, fluida y accesible para todo público. Incluso las situaciones entre los personajes parecen estar diseñadas para sostener un diálogo directo y extenso, eso sin mencionar su notable parecido con la trama de Manhattan.

Más allá de una comedia de amor ácido, Woody Allen presenta una obra diseñada para un público contemporáneo a partir de elementos arraigados en su estilo para conformar una película entretenida de una hora y media, además de dotarla de las referencias culturales y artísticas que sólo él puede hacer sutiles y evidentes al mismo tiempo. Quizás, su obra más ligera sea criticada por los puristas de su estilo paranoico, sin embargo, la película brillará por su facilidad de conectar con el público y su imprescindible reflexión amorosa que cierra de manera adecuada con un fade out invitando al espectador a replantearse esta sublime idea.

Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Edward Walson
Fotografía: Vittorio Storaro
Casa productora: Gravier Productions y Perdido Productions
País: Estados Unidos
Año: 2016
Duración: 96 minutos

Déjanos tu comentario

Si te gustó nuestra nota, ¡compártela!

Notas relacionadas:

Top