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Star Wars Rogue One (Reseña)

Rogue One: A Star Wars Story (2016) es una película que establece una conexión temporal entre los Episodios III y IV de la saga; en ella, un grupo de rebeldes buscarán obtener los planos de la Estrella de la Muerte, aún en perfeccionamiento. El acierto de Rogue One consiste en presentarnos una historia bien contada y que no requiere del homenaje para lograr su cometido. A diferencia de las cintas del canon, esta no enfoca su atención en la eterna batalla de los caballeros jedi contra el orden oscuro y dictatorial de los sith, en realidad, la fuerza juega un papel importante, aunque no se presente en las icónicas batallas de sables de luz.

Producida por Lucasfilms y distribuida por Walt Disney, esta cinta mantiene total independencia de la calidad narrativa que el Episodio VII ofreció un año antes. El humor es otro, menos infantil y más inteligente; el ritmo cambia también por uno menos acelerado que justifica todas las progresiones del guión, además de la diferencia de los escenarios. Estos elementos se conjuntan de manera efectiva para dar un apreciable resultado final. Dichas decisiones cobran factura cuando de publicidad y aclamación mediática se trata y, sin embargo, podemos observar cómo gracias a ello el universo Wars toma un aire renovador.

El uso de locaciones reales pone a prueba la calidad estética del film, la cual logra un equilibrio entre las grandes edificaciones digitales y los colores vivos de las playas en las Islas Maldivas. Asimismo, el armamento, las naves-embarcaderos y la imagen vibrante del espacio resultan fascinantes en tanto que el financiamiento de producción es pequeño comparado con el de los otros filmes.

En lo que respecta a la construcción de los personajes y la estructura del guión, la historia es clara cuando pretende mostrarnos desde el principio que todo girará en torno a Jyn Erso y su padre, un hombre que trabaja para el Imperio pero que secretamente ayuda a la Rebelión. Si bien desconocemos el background de los otros personajes (lo cual también los hace pasar un poco desperdiciados), éstos cumplen con la tarea de acercar al personaje principal a su objetivo.

La tensión de la historia aumenta adecuadamente, aunque en determinados momentos parece disminuir debido a instantes predecibles y que conocemos demasiado bien de las otras películas (por ejemplo, las batallas acrobáticas en el espacio). Afortunadamente, la acción ocurre casi siempre en tierra y es aquí donde Rogue One adquiere importancia, ya que delimita bien los retos que deberán enfrentar sus personajes, cuestionando incluso su posibilidad de sobrevivir.

Otro acierto de Rogue One es el de recurrir a personajes marginados, héroes cuyo destino está marcado por la fuerza pero que deberán hacerle frente al antagonismo de su mundo para salvarse y salvar a todos. Tal y como expresa Jyn Erso: “Las rebeliones se basan en la esperanza”, y ese es el motor de esta historia.

Destacan, adicionalmente, algunos easter eggs que podrían complacer el paladar nostálgico de los fans, pero cuya importancia no es superior a la que poseen los eventos de la historia. Asimismo, es de aplaudirse la secuencia final de Darth Vader para aquellos que ignorábamos su aparición y que nos tomó con asombro.

Texto por: Miguel Sandoval

Star Wars: Rogue One (2016)
Dirección: Gareth Edwards

Guión: Chris Weitz y Tony Gilroy
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Greig Fraser

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