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¿Qué es el verso?, segunda parte: El verso en un proceso de reescritura

Antes de continuar, recapitulemos un poco. El verso es la unidad del poema que se compone por sílabas. Tiene métrica, el número de sílabas; ritmo, las sílabas tonales; y puede tener rima, consonante o asonante. Decíamos que el verso puede funcionar en articulación con otros versos para formar al poema, hasta que encontramos los monósticos, poemas de un solo verso. (Si aún no has leído la primera parte de este ensayo puedes consultarlo aquí)

   Debemos entender a este tipo de poesía dentro de una experimentación literaria que comenzó con las Vanguardias. Movimientos que surgen a finales del siglo XIX en los que encontramos el decadentismo, el parnasianismo, el simbolismo, entre otros. Con la incertidumbre de la Primera Guerra Mundial las Vanguardias tuvieron un auge, su aceptación y difusión creció, con ello también su experimentación.

Dato histórico: En México hubo dos movimientos vanguardistas literarios a inicio del siglo XX, los Contemporáneos y los Estridentistas.

   Con esta experimentación debemos entender que van surgiendo nuevas teorías para explicar las nuevas formas y funciones (si es que las tuviera) de las expresiones recientes de la poesía. Cada grupo literario tiene un Manifiesto, en el cual explica lo que se busca a través de su expresión, como los Siete manifiestos dadá, de Tristan Tzara o el manifiesto Actual Nº1 del poeta Manuel Maples Arce (estridentista).

   Estos escritos no tienen otro mérito que el de una poética, es decir, explicaciones y pautas para entender su proposición artística, modelos que se deben seguir y experimentar (y vivir) para formar parte de ese grupo.

   De esta experimentación literaria surge la poesía visual y los poemas monósticos. Los dos expresan una función diferente de la lengua, pero igual de valedera.

Hablemos de monósticos y otras materialidades

Este tipo de poesía, no muy prolija, por cierto, funciona porque en ella hay otros versos expresados e inventados (ya sea por el lector o su contexto), ya que crean una estampa fidedigna que evoca a un imaginario colectivo, en el que la voluntad intensificadora del verso juega el papel primordial. ¿Cómo? Pongamos, por ejemplo:

Rubio pastor de barcas pescadoras

   Poema llamado “El faro” de Gorostiza. Con estas pocas palabras imprime el trazo de lo que es un faro. La poesía vuelve a su origen, el de crear imágenes, este poema crea la imagen de un faro aluzando el horizonte, además tiene una metáfora: el pastor guiando a su rebaño. Aun así, ¿qué hace que esto sea un poema? La búsqueda de mímesis en un lenguaje poético.

   La mímesis es una palabra griega que significa imitación; el arte imita a la naturaleza (entendamos a la naturaleza como la realidad que nos rodea). El poema de Gorostiza crea la imagen de un faro.

   Los monósticos están en el devenir del lenguaje, no son en sí un discurso, sino un transcurso hacía otro lugar, hacia el de la interpretación del lector. Aunque estos factores lingüísticos se pueden adjudicar también a la prosa como en el cuento “El Dinosaurio”, de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” La prosa, sin duda, busca la narrativa, mientras el poema busca la imagen, y aún más, el verso se escinde de este cuento por el encabalgamiento al final del poema.

   Agamben en su ensayo “El final del poema” menciona que hay un cisma entre el sentido (lo que el poema comunica por último) y el sonido (el orden de la entonación), se ligan o se enlazan estrechamente y determina el silencio que se provoca al final del poema. Cuando el poema es de un sólo verso, el silencio que le precede es en sí mismo esa unión y separación de aquellos elementos. No obstante, ¿será lo mismo leer un monóstico en un libro impreso que en una pared?

   Ahora que conocemos como funciona el poema de un verso podemos llevarlo más allá de esa experimentación y cambiarlo de soporte, que deje a un lado el libro objeto y sea la palabra el objeto obra dibujado en la pared, hablamos de Acción Poética.

   Movimiento formado a mediados de los años noventas, de la mano de Armando Alanis Pulido que extrae la poesía de los libros y la lleva a las bardas, en un inicio, con el fin de disrumpir, como la misma poesía lo hace, la cotidianidad. Este movimiento funciona ahí donde surge, en la calle, porque son poemas pensados para exhibirse de esa manera, ¿cuál es su diferencia con los monósticos y la poesía impresa?, creo yo que los procesos creativos.

   El autor piensa en cómo se verá su poema, antes de pensar en cómo sonará. Esa función visual determina la obra de Acción Poética, si halláramos los mismos versos impresos en una hoja quizá parecerían simples ocurrencias, palabras en una función ilocutiva dichas por una persona sin el peso para modificar un contexto; pero en un proceso visual, sobre la barda de una ciudad con la poesía agotada, tiene las cualidades necesarias para hacer una diferencia en el pensamiento del lector.

   Esa es una de las posibles lecturas de la poesía visual, de la cual hablaremos en la tercera y última parte, donde hallaremos la crisis del verso y su actualización en la poesía visual.

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