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“Ni tianguis sin ratas, ni libros sin erratas”: anotaciones acerca del lenguaje en el tianguis.

Hay lugares que, debido a la naturalidad con la que nos desenvolvemos en ellos, no apreciamos lo complejo de su estructura y, mucho menos, le damos el valor al lenguaje que poseen. Por ello, en esta breve nota encontrarás algunas anotaciones sobre aquél típico y colorido lugar que conocemos como tianguis para que puedas sobrevivir a él de una manera satisfactoria.

El término tianguis proviene del náhuatl tianquiztli que significa mercado. Dicho lugar se compone de puestos provisionales donde se venden diversos productos. Hay varios en la Ciudad de México conocidos por su extensión, bajos costos y variedad de chácharas que se pueden encontrar.

Como se mencionó, el tianguis es una creación náhuatl que sorprendió a más de un extranjero. Los aztecas tenían uno que se situaba en lo que hoy es Tlatelolco, el cual tenía una gran extensión y muy buena organización, pues había calles exactas donde se vendía tal o cual artículo. Hernán Cortés fue uno de los que describió cómo era el mercado.

Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vituallas, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, ole caracoles y de plumas. Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, búharos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas.

Ahora, hay varios tianguis que son reconocidos por su extensión y variedad de artículos, incluso a veces se especializan en la venta de cierta mercancía, por ejemplo el tianguis del automóvil o el mercado de antigüedades que está en la Lagunilla. Otro mercado importante, es el de la colonia San Felipe de Jesús, el cual ha sido considerado uno de los más grandes de Latinoamérica.

Representación del mercado prehispánico.

Letras, sonidos y lenguaje

El lenguaje oral dentro del tianguis es muy importante, pues muchas de las palabras que se emplean no se encuentran en un diccionario común. Por ejemplo:

– Cháchara: (Del it. chiacchiera, en pronunciación infl. por ciacciare.) esta palabra hace referencia a baratijas, pero es muy común que, dentro del léxico mexicano, se escuche a las personas decir “Vamos a chacharear al tianguis un rato” donde se modifica el sustantivo y pasa a convertirse en un infinitivo.

-Marchante: (Del fr. marchand ‘vendedor’.) persona que acostumbra a ir a una misma tienda

-Güerito: esta palabra tiene dos significados. El primero es el que se refiere a la persona de tez blanca y rubio, sin embargo, según el DEM, el segundo significado es un mexicanismo que versa lo siguiente “Manera cortés de dirigirse a una persona un vendedor de mercado o de baratijas: “¡Pásele güero, a ver qué se le ofrece!”. Es un término que por uso tiene su lugar dentro del léxico del tianguis y de las ventas en general.

-Fayuca: es un mexicanismo que hace referencia a productos que se consiguen de contrabando.

-Uso del imperativo: es el modo que denota una orden, un ruego o exhortación. En este caso dentro del tianguis es una constante escuchar “Pásele”, “Levántele”, “Pregunte”. Lo interesante es que el uso de este modo sea uno de los referentes más relevantes dentro del léxico.

Otra variedad del léxico son las frases típicas usadas por los comerciantes, pues ellos, no conformes con el empleo de lo mencionado anteriormente, crearon frases que sin el contexto del tianguis no tienen el mismo sentido. Sin embargo, hay veces que son empleadas para la venta en general.

-“Por ver no se paga”: es una invitación al comprador para que se acerque a ver el producto y así pueda convencerse de comprarlo.

-“Pregúntele sin compromiso”: es una invitación similar a la anterior, pero se exhorta al comprador a ver y enterarse de los pormenores de la mercancía.

-“Bueno, bonito y barato”: es una frase que denota tres de las cualidades que debe tener un producto para ser comprado. Tiene una función de servir como publicidad.

-“Si no compra no mallugue (magulle)”: frase con una connotación negativa, pues si bien se refiere a no maltratar la mercancía, es una forma de decirle al comprador que no tiene permitido tocar ningún artículo.

Finalmente, otro lenguaje que debemos conocer es el del silbido o “chiflido”, pues en muchos lugares donde el comercio no está permitido, suele utilizarse algún silbido para avisar a los demás comerciantes que viene la policía. Otro ejemplo es cuando van a llevar su mercancía a algún lugar y se emplea este recurso, acompañado o no de un “golpe avisa”, para avisarle a las personas que deben apartarse del camino.

Como conclusión podemos anotar que muchas veces no prestamos atención a las pequeñas lecturas cotidianas, pues son estas las que nos pueden ayudar a sobrevivir. Hay lugares que fueron y seguirán siendo patrimonio de su nación, el tianguis es un resabio que nos dejaron nuestros antepasados y por ello merece esta reflexión.

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