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Nerve: Cuando la tecnología juega en nuestra contra

 

(O reflexión sobre los juegos virales y la violencia) 

Bienvenido a Nerve. Nerve es como verdad o reto, sin la verdad. Los Observadores pagan por ver, los Jugadores ganan dinero y fama ¿Eres Observador o Jugador? ¿Eres Observador o Jugador? ¿Eres Observador o Jugador? Has elegido Jugador. Buena suerte.

Aquí las reglas del juego:

https://www.youtube.com/watch?v=7XNlTpkPJ6w

Este juego convierte a los Jugadores en celebridades de corto alcance, cuyas ocurrencias y temeridad son la sensación, pero ¿hasta dónde son capaces de llegar por un poco más de fama y seguidores? Es justo esta pregunta la que conduce a esta película: Nerve: un juego sin reglas basada en el libro del mismo nombre de Jeanne Ryan.

Se nos presenta una especie de futuro distópico  en el que elementos ya tan cotidianos como un Smartphone, las redes sociales, juegos en tiempo real, transferencias bancarias electrónicas, chat, cámaras, lo instantáneo y la obsesión de tener seguidores están presentes en este juego. Lo que a nosotros como espectadores nos hace preguntarnos ¿cuánto tardará en aparecer una app así? Dados los factores que lo hacen popular, imagino que Nerve no tardaría en hacerse tan viral como Pókemon Go (y eso que sólo era de realidad aumentada).

¿Y por qué juegos así son tan adictivos y famosos? En primer lugar, porque nos ofrecen una recompensa: más vidas, más pokémon, más dinero, más casas, más vacas, (en fin, ¡muchas cosas… wuuuuu!) que nos permitan pasar más rápido el nivel… Todo, por la felicidad que nos trae el ganar (ahí tienes tu recompensa, cachorro pavloviano). Y es bonito y está bien. Pero no cuando desplazas por completo tu vida real para vivir una satisfacción ficticia en un mundo ficticio. Decía un gran maestro de mi Facultad: “Los juegos te enseñan a ganar, perdiendo (tu tiempo en la vida fuera de ellos).

En segundo, nuestra excesiva idolatría: gran parte de nuestra generación padece de un fanatismo por las celebridades de internet, esa gente que expone su vida en las redes sociales, que nos habla a través de videos en Youtube, Vine, Instagram y Snapchat. Muchos de ellos tienen su fama debido a las cosas intrépidas que hacen o por los temas que hablan sin tabúes. Y son quizá, estas fórmulas las que harían un juego así tan común (digo, ¡hay dinero de por medio! ¡Y sí es real!).

Y eso que soñamos, es lo que Nerve ofrece: popularidad. Pero no todo es tan cool como parece en este juego, pues las cosas comienzan a tornarse oscuras desde el momento en que Vee (la protagonista) se registra sólo con su huella digital, el sistema la detecta en automático y rastrea todos sus perfiles en internet, extrayendo toda la información para dársela a los observadores. Sus miedos, intereses, todo, están al alcance de la gente para que lo usen en su contra (¿eso no te da algo de miedo?).

nervePlayer

¿Y qué pasaría si alguno de aquellos que idolatras cometiera algún crimen que atentara contra otras personas? ¿Continuarías siguiéndolos? Piénsalo un momento.

*(ALERTA DE SPOILER)*

Los Observadores en Nerve aman el atrevimiento y falta de sentido común valentía  de sus héroes, por lo que prueban los límites de los jugadores: desde robarle un beso a un desconocido, hasta conducir a ciegas una motocicleta. Todos los seres humanos tenemos atracción hacia las emociones fuertes, no en balde nos gustan las películas de terror, las montañas rusas y los deportes extremos, y para los que no hacen, viven a través de ver cómo una persona hace en un juego algo que no haría en la vida real, sólo por el estímulo monetario. Y como una simple travesura no es suficiente, y la gente decide qué quiere ver, pone a los finalistas del juego en jaque, y somete a votación el asesinato de uno de ellos.

Hipotéticamente, como un Observador, ¿aprobarías la moción por mero morbo, de que alguien fuera asesinado? ¿Te arriesgarías a ser testigo?

No es la primera película ni libro que plantea esta premisa: LIVE! (protagonizada por Eva Mendes), es un reality show en el que un grupo de personas juega a la ruleta rusa en vivo, sin ediciones ni trucos de cámara; La gran marcha, de Stephen King en el que un grupo de chicos caminan kilómetros y kilómetros sin posibilidades de descanso, quien se detenga es asesinado, y la gente no se inmuta pues lo ve justo por eso… O la famosa trilogía de Los juegos del hambre, por poner algunos ejemplos conocidos. En cuanto a los peligros del internet y lo expuestos que estamos al registrar todos nuestros movimientos e información en él, la serie Black Mirror mediante situaciones un tanto extremas, nos hace conscientes sobre ello.

Y todo esto es lo que trata de hacer Nerve: plantear un futuro no tan lejano, con premisas interesantes, marcha a buen ritmo y con encuadres interesantes: buena parte de la película el espectador está detrás de la pantalla del celular, viendo las expresiones de los actores y lo que supuestamente ven en sus pantallas (o bien podríamos ser el teléfono). Sin embargo, el filme decae con un final un tanto precipitado, enmarcado en una moral que no cuadra del todo, pero es un buen material para reflexionar sobre nuestra sociedad.  La música y las luces neón le dan una buena sensación de vertiginosidad.

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Actualmente, muchos de los programas de TV son extremadamente violentos (en comparación con otros de otras épocas): nos presentan desmesuradamente sexo, sangre, drogas, asesinatos, torturas, mutilaciones, secuestro; que si bien son retrato de la humanidad (lo que me hace preguntarme, ¿la sociedad es violenta por los programas que ve o los programas son violentos por la sociedad que reflejan?), aún quedan dentro de la ficción, y quizá eso les resta gravedad. Sin embargo, considero que no tanta, pues si son a la violencia y el morbo los que suben el rating, ¿qué tan pronto puede llegarnos el anuncio de un programa de estos?

Te pregunto ahora, ¿serías capaz de consumir un programa de tv en el que transmitan (en vivo o no) un asesinato real? ¿Eso no te hace cómplice también?

Ojo, con esto no estoy diciendo que te vuelvas paranoico y como en caza de brujas, quemes todas las computadoras, celulares y dejes toda tecnología, pero sí se trata de reparar en el uso que le damos, los riesgos que conlleva el estar conectado al súper sistema; y sobre todo, de la exposición que hacemos de nosotros mismos en el no tan pequeño mundo virtual.

Te invito a reflexionar al respecto, escríbenos en la cajita de comentarios, o en nuestro Facebook:  https://www.facebook.com/elretruecano/ 

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