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El mito de los Reyes Magos: más paganos que cristianos

México se identifica por ser un país multi-, pluri- y transcultural, donde sobresalen las tradiciones de origen judeo-cristiano y que, sin importar qué tan atea o agnóstica sea la gente, de una u otra manera se ha participado en algún ritual referente a la religión predominante, ya que forma parte de la cultura popular y también del inconsciente colectivo del mexicano.

Resulta interesante cómo muchos de los grandes episodios que consolidan la fe cristiano-católica están basados en los pasajes de evangelios apócrifos, es decir aquellos no reconocidos por la Iglesia Católica, por lo que son relatos que no se encuentran incluidos en la Biblia ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento y, en sentido estricto, tendrían que ser consideradas narraciones paganas, mas en la realidad no es así. En primera instancia, porque gran parte de la población, sino es que la mayoría, no tiene idea de ese detalle y, en segunda, porque son prácticas arraigadas en la fe.

En México se tiene el caso particular de la adoración de los “Reyes Magos” al niño Jesús, la cual podría considerarse una práctica pagana debido a que el relato aparece de manera muy general en el “Evangelio según San Mateo” del Nuevo Testamento (Mateo 2: 1-12), sin embargo, este relato también aparece en el “Evangelio Apócrifo del Pseudo Mateo”[1] de donde se recupera la mayor parte de los atributos con que actualmente identificamos a los personajes míticos.

En el relato apócrifo se establece que son tres los magos provenientes de oriente quienes portaban grandes dones para el mesías que, transcurridos dos años, se presentan en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey que os ha nacido? Pues hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle”, hasta que logran encontrar al niño en Belén y, en presencia de María y José, cada uno le entrega una moneda de oro precediendo a la apertura de los tres famosos cofres que llevaban oro, incienso y mirra[2], los cuales eran regalos para el infante.

El culto a los “Reyes Magos” llegó para quedarse y con el paso del tiempo se hace más fuerte, pues resulta interesante cómo en el gusto de los niños, los “Reyes Magos” son catalogados como “los chidos” porque “ellos sí traen juguetes, no como Santa o, en su defecto el Niñito Dios, que trae ropa…” Gracias a ello, los mercados y tianguis dan un giro mercantil momentáneo en el cual sólo podemos encontrar juguetes por doquier, de todo tipo, además de artículos que pueden fungir como presentes para los niños, prepubertos y, ¿por qué no?, adolescentes de hoy: carros a control remoto, pistas, Barbies, Monsters High, móviles, mp3, tabletas, por mencionar algunos, dejando de lado los dones que eran los regalos originarios.

Los “Reyes Magos” son la viva imagen de aquel dicho, y bien dicho, “adáptate o muere”, y cuales camaleones han sabido sortear no sólo la competencia, sino también a los abruptos cambios generacionales, así como a los ataques religiosos y los múltiples apegos y desapegos míticos propios de la posmodernidad. Los “Reyes Magos” podrían considerarse un icono de la adaptación. ¡Punto para los apócrifos!

Texto por: Lit’za Dircio

[1] Ibid, p. 31.

[1] “El libro trata sobre el nacimiento de la bienaventurada María y de la infancia del Salvador […]”, Evangelios Apócrifos, capítulos XV y XVI. Porrúa: México, 2008, p. 31.

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