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La ciencia ficción, ¿una aventura científica?

Los escritores de ciencia ficción, y siento decirlo, realmente no sabemos nada. No sabemos hablar sobre ciencia porque nuestro conocimiento sobre ella es limitado y no oficial, y normalmente nuestra ficción resulta terrible.
Philip K. Dick

Probablemente no lo parezca, pero la tarea para definir un género literario es ardua, de hecho, cualquier clasificación taxonómica de un quehacer humano debe ser difícil de encasillar. Así que para no problematizar sobre este tema, sólo diremos que existe el género narrativo, lírico y dramático (sí, algo muy básico y frágil), por lo que la Ciencia Ficción no es un género en sí, sino que forma parte de uno, es decir, es un subgénero.

Para poder definirla, cabe mencionar que si nos atenemos a lo que expone Neil Barron en la obra Anatomy of wonder: science fiction, la ciencia ficción nace en 1818 con la obra Frankenstein o el moderno Prometeo, pero hasta 1926  Hugo Gernsback lo acuñó para precisar las características en oposición de otros términos como “scientific romance y scientifiction”, los cuales no sobrevivieron muchos años. No obstante, ¿antes de la obra de Shelley hubo algunos intentos de experimentar la ciencia en la literatura? Quizá si acotamos un poco la definición encontremos principalmente cuatro obras sustanciosas anteriores al siglo XIX que podrían acercarse a este subgénero, se tratan de Relatos Verídicos de Luciano de Samosata escrita en el s. II,  Somnium sive Astronomia lunaris de Kepler publicado en 1634, Historia cómica e imperios de la Luna escrita en 1657 por Savinien de Cyrano de Bergerac en Francia y Sizigias y cuadraturas lunares escrito en 1773 del fraile Manuel Antonio Rivas en la Nueva España.

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A través de estas obras, por cierto muy similares, se enuncia un ejercicio crítico sobre las condiciones del ser humano, inclinadas por el mismo motivo, el desdoblamiento de la realidad, por lo que la llegada a la luna es la justificación para establecer una postura filosófica sobre el comportamiento de la sociedad, es como una salida ideal para exponer problemáticas desde lo otro. Experimento temático que posiblemente influyó, posteriormente, a la ciencia ficción. Pese a ninguna de las obras anteriores se les consideran dentro de este subgénero, debido a que es más bien el viaje a la luna una excusa y el espacio literario un resultado, no de un método, y sí de un pretexto. La ciencia, como apelativo en su nomenclatura, debe orientar los pasos de la ficción, y en los relatos mencionados ni siquiera es abordada.

¿Acaso es meritorio pertenecer a un subgénero o ser ciencia ficción y no un relato de aventuras contextualizado en el espacio? En realidad los méritos que las obras mencionadas tienen son distintos, ya que buscan objetivos diferentes.

Motivos y estructura

Así que, cuando hablamos de science fiction, nos deberíamos referir a la “ficción en la ciencia” o “ficción con ciencia” o “ciencia en la ficción”, aunque para traducir literalmente el término en inglés se prefirió ciencia ficción (CF). Dado a lo que este subgénero busca Guillem Sánchez y Eduardo Gallego establecieron cuadros para clasificar las obras dentro de su temática, como obras que aborden la utopía/distopía como Un mundo feliz (1932) de Huxley o Eugenia (1919) de Eduardo Urzaiz; los avances científicos/tecnológicos como Un abismo en el cielo (1999) de Vernor Vinge o Yo robot (1959) de Isaac Asimov; exploración espacial como Solaris (1961) de Stanislaw Lem o 2001: Una odisea espacial (1968) de Arthur C. Clarke; aventura como La máquina del tiempo (1985) de H. G. Wells o La narración de Arthur Gordon Pym (1838) de Edgar Allan Poe; etc. Una lista extensa que podría alargarse más, pero que para fines prácticos sólo se mencionan los anteriores. Sin embargo estos temas no son exclusivos de la CF.

Podemos encontrar los mismos temas en diversas obras y no necesariamente ficticias, entonces, ¿qué hace la hace ser? La literatura puede empezar con la pregunta ¿qué pasa si? Julio Verne, quien consolida el subgénero, juega haciendo esta pregunta con el movimiento en La vuelta al mundo en ochenta días (1872), así la CF se interesa por anticipar las posibilidades de sus aplicaciones o descubrimientos, siempre justificados científicamente. Podríamos pensar que los argumentos científicos son los que le brindan su quehacer, pero debemos reconocer que no es en sí misma lo que impera, sino el método, el cómo se determinan ciertos parámetros dentro de la literatura que la ayudan a sostenerse a sí misma.

Es verdad que en las obras de CF debe estar la ciencia enunciada, pero no sólo la ciencia como el conjunto de conocimientos, sino como método. Esto podría marcar una zanja despropositiva y sumamente limitante, porque en muchos relatos se estructuran gracias a la ciencia, pero no a través de ella.

A lo anterior Adam Roberts dice que: “No, de la ciencia lo que importa en la ciencia ficción es método científico, el trabajo lógico de una premisa particular”. De esta manera la CF busca explicar a través de ese proceso un concepto en concreto, un tema, un planteamiento y una posible consecuencia.

Ciencia ficción en México

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En México, por desgracia tenemos un escaso repertorio de obras que se fundamentan en estos parámetros, algunos dicen que es por la falta de desarrollo tecnológico y científico, mientras que otros por la tradición mágica en la literatura de nuestros antecesores.

Si bien, cuando el auge de la CF se dio en el país vecino del norte, durante su Edad de oro (1936-1966), la literatura nacional se enfocaba en el realismo y en el costumbrismo, esto debido a los cambios sociales que trajo la revolución, sí hubo una obra que destaca por su importancia y por su planteamiento: Eugenia. Esbozo novelesco de costumbres futuras (1919) de  Eduardo Urzaiz. Obra publicada por el mismo autor en la que busca hacer un ejercicio utópico sobre la modernidad en su cotidianidad, con lo que es la primera novela de anticipación Méxicana.

Tras el nombre de Eduardo Urzaiz encontramos el de Guillermo Zárraga quien publicó algunas obras bajo el seudónimo de Diego Cañedo. Su aportación fue llevar el tema de la anticipación a su contemporaneidad como en El réferi cuenta 9 (1943) o La noche anuncia el día en (1947), obra en la que aborda el tema utopía/distopía. Su preocupación por las consecuencias científicas y los avances tecnológicos se mantiene presente en sus obras.

Hoy en día existe un espacio virtual con las actualizaciones de la CF en nuestro país, puedes consultarlo haciendo click aquí.

Diez recomendaciones de obras de ciencia ficción

Es imposible hacer una lista de autores y obras que no sea subjetiva, ya que por leer algunos autores he dejado de leer a otros que quizá sean más del agrado de otros, por lo tanto si te interesa el tema te recomiendo leer las siguientes obras (no es un listado jerárquico, ya que considero imposible darles un valor numérico):

  • Saga de la fundación de Isaac Asimov
  • Solaris de Stanislaw Lem
  • 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne
  • Fiasco de Stanislaw Lem
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick
  • Ubik de Philip K. Dick
  • 1984 de George Orwell
  • Picnic extraterrestre de Arkadi y Borís Strugatski
  • Paprika de Yasutaka Tsutsui
  • El día de los trífidos de John Wyndham
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