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Bellas de noche, entre la decadencia y la grandeza

Bellas de noche es el nombre de una de las películas de ficheras más importantes, dirigida por Miguel M. Delgado en 1975, pero también es el nombre de un documental del 2016 de María José Cuevas que rescata este género mexicano tan exitoso y a la vez tan olvidado, en él se retrata la decadencia y actualidad de quienes fueron la causa de su gloria: Lyn May, Wanda Seux, Olga Breeskin, Princesa Yamal y Rossy Mendoza.

El cine de ficheras surgió en los años setenta como resultado de la crisis del cine mexicano, del agotamiento de fórmulas y estructuras fílmicas de la época de oro, de la represión política y de la reducción del presupuesto para cultura de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y José López Portillo; en suma, de la necesidad de producir algo rentable con muy bajo presupuesto. La respuesta a este retroceso fue la creación de un género basado en el erotismo, la comedia, el albur y el espectáculo, cuyos personajes representativos eran: la fichera, el pobre diablo y el padrote, por mencionar algunos. 

El principal atractivo del género fueron las ficheras o vedettes. Éstas eran mujeres que trabajaban en bares bailando con los clientes a cambio de fichas que al final de la noche intercambiaban por dinero. Su atractivo, sensualidad y belleza las hacían dignas de admiración e incluso eran consideradas por muchos como artistas.

El documental muestra la parte más humana y sincera de cada una de ellas. Derriba la imagen preconcebida que nos dejó su incursión en el cine. La cámara se vuelve testigo de su gracia y espontaneidad que las caracterizaron en otra época y que el tiempo no ha podido borrar, como tampoco ha podido despejar tristezas y dudas que llevan consigo, como cualquiera de nosotros. En sus palabras se lee el cansancio de andar un camino lleno de espejos y pisos falsos, de apariencias y excesos, pero también un destello de fe.

En medio de un entorno que sólo atendía a lo concreto, acabaron por cuestionar la realidad, la cual se volvió más ficcional que el cine. En esa búsqueda de sentido que todo ser humano emprende, hallaron esperanza luego de darse cuenta que con el fin del cine de ficheras también había terminado un estilo de vida. Encontraron respuestas en la religión, en el amor a los animales, en la escritura, en la familia, en la belleza.

Después de ese viaje encontraron la manera de sobrevivir a su propio infierno, cada una de manera digna, digna porque es sincera, porque en ellas hay verdadera fe. Esto nos hace ver que no hay parámetros para juzgar o criticar lo desconocido y que la autenticidad está en quien decide creer, pues no hay testimonio más sincero que aquel de quien ha visto su mundo derrumbarse y ha tenido que construir uno propio manteniendo intacta su esencia.

Es interesante la manera en que María José Cuevas aborda la búsqueda de sentido de la vida, la fe y la realidad, pues muestra que debajo de todo ese maquillaje, de los excesos y la apariencia, lo que siempre permanece es la naturalidad y alegría, pero también la duda del porqué vinimos a este mundo, de si hay algo más o si al final del camino encontraremos una respuesta que quizá sólo sea válida para quien la vive.

Bellas de noche es el final del gran espectáculo, la verdadera revelación, la auténtica desnudez y el testimonio de cómo un personaje puede anidarse en alguien y a través del tiempo permanecer, depurarse y convertirse en guía. Nos hace pensar en la manera de vivir, en la función de la vida, en lo trágico de ofrecer algo y no obtener a cambio más que un tenue eco que a través de la distancia nos oscurece.

Bellas de noche (2016)
Director: María José Cuevas

Guión: María José Cuevas
Fotografía: Mark Powell, María José Cuevas
Productora: Cinepantera / Detalle Films / Instituto Mexicano de Cinematografía / EFICINE
País: México
Duración: 90 minutos

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