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Au nom de ma fille (reseña)

Marruecos 1982, André Bamberski recibe una llamada de Alemania, los sollozos de Dany, su ex esposa, interrumpen la apacible mañana: Kalinka, su hija de 14 años ha muerto. Este suceso define la vida de Bamberski. El llanto súbito y terrible por la muerte de Kalinka impacta al espectador, quien desde los primeros minutos puede percibir el acecho de la muerte, por la destacada interpretación del reconocido actor Daniel Auteuil. Pero a pesar de que la historia tiene una cierta carga sentimental remarcada en el uso de los flashbacks, Au nom de ma fille se desarrolla como un filme basado en una historia real, objetivo y con tintes documentales, pues se apega a los hechos; no necesita agregar algo extraordinario: por sí misma la historia ya es bastante singular.

La pareja de Dany, el Dr. Krombach, un atractivo médico alemán, es el principal sospechoso de la tragedia. Durante las vacaciones, Kalinka comienza a sentirse un poco mal, por lo que Krombach le aplica una inyección de hierro y la lleva a dormir. A la mañana siguiente ella está muerta. Para todos parece un mero accidente. Pero al tratar de esclarecer los hechos, Bamberski descubre inconsistencias en la autopsia y en el testimonio de Krombach.

Luego de una investigación exhaustiva, Bamberski está seguro de que Krombach asesinó a Kalinka. Las pruebas están ahí, pero por alguna razón la justicia alemana protege al médico. Los obstáculos que las instituciones judiciales le ponen a Bamberski no son suficientes para detenerlo en su empeño por lograr que el médico sea juzgado. Luego de años de proceso, todo parece indicar que es un caso perdido, que la justicia nunca llegará; aunque más y más pruebas lo señalen y no dejen duda de su culpabilidad, y el caso esté a la vista de la opinión internacional, Alemania no condena a Krombach hasta después de 30 años.

No obstante, Bamberski nunca renuncia a su objetivo, actúa por sí mismo y utiliza los huecos del sistema de justicia para que el crimen no sea olvidado. Sacrifica su vida a ese único propósito. Quizá la determinación de Bamberski es algo que no veamos a diario, un hecho extraordinario que nadie tiene ganas de repetir, pero no parece tan distante cuando lo trasladamos a un contexto más personal porque al final se trata de una cuestión de integridad, si nuestros propósitos son auténticos dejan de ser personales, pues ya no conciernen sólo a uno ni a aquel por quien surgen, sino que abren posibilidades para otros; Au nom de ma fille es una de esas posibilidades. 

Au nom de ma fille (2016)
Director: Vincent Garenq
Guión: Vincent Garenq, Julien Rappeneau
Fotografía: Renaud Chassaing
Productora: Coproducción Francia-Alemania; Black Mask Productions / LGM Productions
País: Francia
Duración: 83 minutos

 

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