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A la sombra de un problema, “La fila india” (Sin spoiler)

¿Qué importancia puede tener un problema singular donde sólo hay problemas o la muerte particular donde hay matanzas? A través de su novela, La fila india, Antonio Ortuño nos muestra con ojo crítico una contemplación de las relaciones sociales con el poder, una trama engañosa que acusa un problema que tiñe de muerte nuestra frontera. Esta obra bien podría ser la síntesis de una metáfora, un charco sucio al que se acerca la corrupción para encontrarse y descubrir todo lo que pasa en su entorno, allí en el que se desarrolla la obra.

La migración ilegal de mexicanos y centroamericanos a los Estados Unidos es un tema al que diversas expresiones artísticas se acercan, todas desde su enfoque, proponiendo las realidades de aquellos que viajan en penurias cargando el sueño americano; sin embargo, en todas siempre converge algo, la violencia.

La fila india comienza en el conflicto: un asesinato que nunca es investigado pero que lleva en sí la noción de los sucesos dentro de la obra. Desde un inicio el lector entiende hacia dónde se dirige la historia, aunque esto no quiere decir que sea una obra predecible, es más bien complicada, similar a los acontecimientos acostumbrados. Tras el asesinato de una trabajadora de la Conami (Comisión Nacional de Migración), pronto olvidada, deviene una masacre de extranjeros en las instalaciones de un centro de primera acogida. Motivo por el que tiene que llegar Irma, la Negra, personaje acomplejado por su cuerpo, licenciada en sociología y que aún cree que puede salvar a quien la necesite, como Yein, una salvadoreña atrapada en las garras de la trata de personas.

La novela es un ensayo sobre la violencia que aqueja a nuestro país, en él hay racismo y clasismo expuestos de manera formidable, como se puede leer ahí donde está la búsqueda de hacerse diferentes a los otros que describe uno de sus narradores, el esposo de Irma, quien es un extenso flujo de conciencia: “No somos gringos, pues. Pero tampoco somos como ellos, como los centroamericanos. Que levante la mano quienes se consideran dignos de ser confundidos con hondureños”.  Aunque es muy clara la homogeneidad que hay para quien ve este problema desde su frontera.

El complejo de superioridad está en todos los niveles de la obra, desde la relación de dos personajes hasta la relación del pueblo y el gobierno. De manera ácida va descubriendo cómo se juega en ese mundo de amenazas, corrupción, muerte y poder.

La obra está construida por varias voces, a lo que se le conoce como “polifonía”. Muchos narradores describen los sucesos desde su perspectiva, así, a la novela le dan cuerpo informes policiales, versiones oficiales redactadas por los funcionarios, correos, cartas, narraciones descriptivas, en tercera persona y un narrador intradiegético con focalización interna, es decir que está dentro de la obra y nos narra lo que piensa y lo que le sucede. Sin duda alguna una técnica que enriquece sus 44 capítulos, y orilla al lector a no dejar de leerla.

Al leer La fila india eres atropellado por un tren llamado la bestia, por los acontecimientos que vive “La Negra” y por las caóticas reflexiones del “Bienpensante”, quien refleja un simulacro de superioridad y poder que termina ejerciendo contra un individuo. Es una obra que fue presentada en 2013 en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de manera exitosa y recibiendo muchos aplausos. Y no es para menos, te invitamos a echarle un ojo y descubrirla por ti mismo.

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